La educación es la cenicienta de la vida política de muchas de las naciones del mundo. Todos los poderosos que se han autodenominado, "dueños del mundo", han tratado de concluir que son dueños también de la cultura y del saber. No. La experiencia de pedagogos como Freiré y muchos mas, nos ha enseñado que no, que el querer saber es un sueño colectivo, es el amor, es la posibilidad de poder subir a la luna sin cohetes, que el sueño del conocimiento, es el sueño de la inmensa mayoría de hombres y mujeres que poblamos la tierra y que a ese sueño no se pueden meter los magos politeístas de occidente.
Nos podrán quitar la ropa, la comida, todo lo material que ha construido la humanidad no es mas que un germen del grado de inteligencia humano. Si nos falta la comida, aprenderemos a comer de nuevo carne humana, si nos falta abrigo para los largos y tortuosos inviernos, mataremos a nuestro hermano, para construirnos una piel con la cual abrigarnos. Somos tantos ya en el planeta, que bien podríamos prescindir unos de otros para sobrevivirnos. Para mantener la especie en pie, tenemos el instinto, para mantener el alma y la dignidad humana, adquirida con los siglos de entrenamiento que llevamos sobre la tierra, no. necesitamos esa permanente transformación, ese movimiento onírico en el que se sostienen los sueños de miles de hombres y mujeres. Todo está escrito en los ojos del hombre. todo ha sido dicho, antes de que boca alguna lo hubiese anunciado a los cuatro vientos. La vida del hombre no es mas que una paja al viento.
De que estamos hechos, qué nos anuncia la insistencia frente a lo desconocido. Quién ha de-construido los algoritmos invisibles para que el hombre construya la escalera para llegar a Dios. Pasamos por sierpes y somos agua rebosada en el estanque de la vida. Dios habló para siempre y expulsados fuimos del corazón de las tinieblas y en busca de luz, recorremos exhaustos la vida, hasta agotarla en un grito, en un pantallaso, en un misterio insondable. Y así hablo la Voz:
Después dijo Yahvé Dios:
Si el hombre ya es como uno de nosotros,
Versado en el bien y en el mal,
Que ahora él no extienda la mano
Y coseche también del Árbol de la Vida,
Y coma y viva para siempre!”
Y Yahvé Dios lo expulsó del Jardín del Edén
Para cultivar el suelo de donde hubo sido quitado.
Él proscribió al hombre y colocó,
Delante del Jardín del Edén,
Los querubines y la llama de la espada flamante,
Para guardar el camino del Árbol de la Vida.
Así hemos conocido lo que estaba oculto. Así ha andado el hombre por los siglos, con la esperanza de hallar, lo que no tiene claro es qué, qué quiere hallar fuera de sí. Que hemos perdido, cómo construimos la palabra esperanza del latín, sperare. Esperamos lo que suponemos que vendrá y cuando no llega, dejamos de esperar. No es lo último que se pierde, no hay nada en el hombre que desmienta ese lugar del espíritu. Estamos atentos, todos. Amamos, porque esperamos, estudiamos, porque esperamos, etc. hasta el fin de la vida.
Todos los estados intentan organizar la vida del hombre. La familia, la calle, el barrio, la escuela, etec. hemos hecho hasta lo imposible por darle coherencia a nuestro paso por la tierra, nada. Solo sabemos andar y esperar haciendo, no hemos podido fundir la existencia en moldes sobre manuales. Tenemos que vivir con lo aprendido y lo dolido ayer. En la escuela, como organización, aprendemos eso, aprendemos a no dolernos porque al otro le duele, la escuela comienza el proceso de des-humanización con relación al otro y como una organización perfecta, nos enseña que lo mas importante en el mundo soy yo y luego el que sigue. En esta lógica de organización para la sobre vivencia en el mundo adulto, comenzamos la carrera de la competencia, que ya solo finalizará con la muerte.
Paulo Freiré ha planteado en textos recogidos de su voz, que la escuela era o debe de ser, el camino para la liberación del hombre.
En una época como la que nos toca vivir, en que se menosprecia de tantas formas el ministerio de la palabra humana y se hace de ella máscara para los opresores y trampa para los oprimidos, nos sorprende —a la manera socrática— el valor que Paulo Freire da a la palabra. "No puede haber palabra verdadera que no sea un conjunto solidario de dos dimensiones indicotomizables, reflexión y acción. (Freire, 6, 2009)
Freire, P. (2009). La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI de España Editores.
En este vídeo queda expuesta una de las muchas visiones que tiene P. freire con relación a la educación y el poder.
Freire, P. (2009). La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI de España Editores.
En este vídeo queda expuesta una de las muchas visiones que tiene P. freire con relación a la educación y el poder.
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